La belleza en el fango

6/16/2014 12:33:00 p.m.


Mucha es la oposición que ha tenido el Mundial en ésta última edición. 
Brasil atraviesa una grave crisis que se refleja en pobreza, inseguridad y desempleo, por lo que es entendible el descontento y la incertidumbre de su población ante el compromiso de sus gobernantes para ser la sede de la Copa del Mundo 2014 (y lo entendemos porque aún en México acarreamos los estragos de impuestos creados para sufragar gastos de ésta índole).

Cada 4 años se desata la misma revolución: salen de su cauce caudales inmensos de fanáticos del soccer que solamente son comparados a la cantidad de detractores del mainstream o de lo que ellos llaman 'el mayor distractor del mundo'. 

Fanáticos rayando en la veneración exagerada, nacionalistas perpetuos cuya devoción se traduce en prometerle medallitas de oro al Santo Niño Futbolero.
Haters de la movilización masiva, fundamentalistas de vanguardia que jamás han visto un partido completo, que confunden Lituania con Letonia.

Cada 4 años se genera el mismo debate y se cae en la misma zona de confort, ese lugar oscuro que mancha, como aceite al agua, la verdadera raíz del evento. Exactamente cada 1460 días se busca, de manera exagerada, la politización del deporte.

Es imposible ignorar las condiciones sociales que atraviesa la sede mundialista, puesto que la infraestructura requerida para tal acontecimiento se traduce en un menoscabo de los recursos económicos del país en cuestión. Inversiones multimillonarias que van directamente a la creación y remodelación de estadios, publicidad y marketing, embellecimiento de las ciudades sede. Debido a la situación actual es evidente que la población brasileña esté encabronada y lo que le sigue pues, al igual que en México, nunca se les pide opinión ni existe un consenso (la negligencia de los gobernantes no tiene fronteras).

Con este panorama, las opiniones de nosotros los mexicanos son completamente tendenciosas, puesto que se critica a la FIFA como si ella decidiera arbitrariamente. Peor aún, se critica al deporte en sí. Nos vamos convirtiendo de a poco en periquitos parloteros que repiten incesantemente la misma frase panfletaria.
Somos los que nos quejamos de la nefasta influencia de las grandes televisoras nacionales pero repetimos y peor aún, difundimos, las medias verdades generadas por las redes sociales. Las tomamos -a las redes- como una gran incubadora de sentencias incuestionables, escudándonos en la cobardía que nos brinda el pensamiento ajeno y el anonimato.

Ejemplos hay varios: en épocas electorales no faltan los mil-ocho-mil memes mofándose de los candidatos, otros tanto cuestionándolos de la manera más ramplona y algunos buscando crear conciencia social, invocando lugares tan comunes como Emiliano Zapata, el EZLN o la mítica frase tierra y libertad.
A todos nos sale lo ultraderechistas o lo rojillo y el denominador es la verdad cuasi absoluta de las teorías políticas propias, que envidiaría hasta los mismísimos Montesquieu o Rousseau.

Y bueno, el mundial no está exento de eso.

Cada 4 años brotan como corona de lágrimas los fanáticos de la Selección Nacional (con jersey incluído), esos que se empedan en cada juego eliminatorio.
También salen los villamelones (muchas mujeres incluidas), que no tienen ni idea de que es un tiro libre pero cargan con la matraca y el rostro pintado tricolor.
Por último, los que odian al fútbol, los que lo escudriñan y satanizan, los que lo elevan a la categoría de culpable (sin juicio justo) del aborregamiento de la sociedad mexicana.
Dicho lo anterior, tenemos a tres grupos primordiales: fanáticos, villamelones y haters. 
Este post es para los últimos.

En éstos días he leído una gran cantidad de opiniones respecto del Mundial; desde las frívolas opiniones de la inauguración hasta el último juego hasta la fecha.
Opiniones hay muchas: 'ay! que guapotes los de Bosnia' (cosa que es incuestionable).Vamos, no puedo negar  la belleza masculina que desfila en esas canchas (googlear a Hulk, Marcelo, Spahic, Piqué) , pero también existimos quienes disfrutamos, aparte de la buena pierna pambolera, de una atajada magistral o una goliza bien puesta (España-Holanda, Alemania-Portugal).

Las opiniones más simplistas y reaccionarias son las que se traducen en lo siguiente: 'durante el Mundial el Senado aprobará las reformas aprovechando que la población está distraída'

No se si reír o llorar.

Vuelan las publicaciones compartidas, los artículos, donde se de dice, de manera tajante, que el gobierno votaría las reformas (sí, así en lo general) durante el mes del mundial, todo para que el pueblo no la hiciera de jamón y estuviera distraído con eso que nos apendeja tanto.

No mamen.

Somos un pueblo distraído desde tiempos ancestrales, teniendo como referencia que somos hábilmente seleccionadores de nuestros apendejamientos, he de anotar.
Decir que el gobierno votaría las reformas (de nuevo, así mero en todas sus instancias) en éste periodo debido a la Copa del Mundo no es más que una muestra fehaciente del afán coatlicue de sentirnos el ombligo del mundo, creadores de un movimiento revolucionario que solo existe en nuestros IPAD's, escrito en algún Starbucks.

Somos una sociedad pasiva y gritona; nos especializamos en debatir con un desconocimiento total, diciendo las mentiras con tal convicción que poco a poco vamos creyéndolas.

Hacemos propias las causas ajenas (como la situación carioca) y, como la habilidosa zorra, no nos queremos ver la cola.

Lograr una revolución de pensamiento va más allá de compartir como demente memes picarones, cuya crítica social proviene del Perro Guarumo. Ésta revolución lleva implícita una responsabilidad personal, una que ni de chiste tomamos en serio y que se llama convicción.

Hablamos de las reformas con una generalidad grosera. Pocas son las personas que utilizan  éste gran universo llamado internet, que agarran un libro, vamos, que leen para fundamentar sus posturas. De ahí se deriva, precisamente, que el fútbol (o casi cualquier cosa) tenga la culpa de nuestra apatía.

Los procesos legislativos no tienen quorum ciudadano, así que las reformas se votarán sin nuestra consideración. Así ha sido desde siempre y, de verdad se los digo, no lo cambiaremos compartiendo imágenes en Facebook o Twitter donde culpemos a cualquier evento del acontecer nacional.

El mundial se ha jugado pese a épocas de crudeza e inestabilidad (Segunda Guerra Mundial), y se ha buscado distraer, en el buen sentido, a la población, intentando que prevalezca el espíritu de unidad de naciones por medio del fairplay. Quizá ahí radique la crítica convenenciera: criticamos lo más fácil, no exigimos en cuestiones de verdadera relevancia. Decimos que es un distractor y pasamos más tiempo odiándolo que conociéndolo, centrando nuestra inconformidad en algo que dista mucho de poder modificar la situación actual en que vivimos. 

El fútbol per se es un deporte hermoso, que debe de ir más allá de situaciones políticas y, para poder desmenuzarlo, hay que conocerlo (y con ello me refiero a no repetir como periquito lo que nos dicen en las noticias), crearnos un criterio.

Un deporte jamás será responsable de quien lo elige como estilo de vida o como entretenimiento, de tener miles de hinchas que prefieren ver un juego al canal del congreso.
Esos que esperan que Messi o Neymar o cualquier atleta se manifieste por las causas justas son los mismos que aplaudieron a Jared Letto con su influmable speech al aceptar su Oscar.
Esos son los pasivos que van por la vida buscando palmaditas en la espalda, aunque no le sirvan de nada.
Si canalizáramos nuestro odio a cosas con más sustancia, con un fondo, seríamos otros. Ahí se puede resumir muchas cosas: preferimos el pretexto a la acción.

A manera de conclusión, los incito a defender la libertad. Decidamos que ver o que no ver, pero seamos respetuosos de los gustos ajenos. Si no gustas del fútbol, estás en tu derecho, pero deja a los demás disfrutar de él, porque seguramente habrá muchísimas personas a quienes tus aficiones le parezcan ridículas o innecesarias. Dejemos de mezclar la gimnasia con la magnesia y aprendamos a argumentar porque, después de todo lo dicho, la política está llena de villanos y el fútbol no es, ni por mucho, uno de ellos.

Hay que entender que, en un mundo ideal, no tendríamos la necesidad de culpar a nadie de nuestros errores como sociedad ni los malas decisiones de nuestros gobernantes, no andaríamos buscando chivos expiatorios para lavar nuestras conciencias. El fútbol jamás tendría la culpa.

otro presente aquí  Efra

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vomitado por Orizschna
3
comentarios


A las 5:47 p.m., Blogger Juan Carlos Magno said........
Triste pero es la realidad actual y exacta.
 


A las 8:32 a.m., Blogger Gabriela Quintero said........
Hay bastante qué decir de este tema y lo principal es celebrar que dejes claro lo de la libertad de expresión, pero tanto tiene derecho el radical izquierdoso de fb como tú de disfrutar del mundial.
El problema no es el futbol, es totalmente inocuo por sí mismo pero la FIFA y sus dirigentes por favor!!! a estas alturas no vamos a reconocer la corrupción que hay, ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre.
El mundial si es embrutecedor, como casi todo lo que vemos en la tele y toda la mierda que consumimos sin cuestionar, no critico a los que les gusta el futbol desde siempre o solo cuando juega la selección que también es muy válido porque tienen una ilusión y todos se vuelven muy mexicanos por 90 minutos, yo les critico la hipocresía y lo ridículos que se ven. Esto forma parte de de la industria cultural que criticaron Adorno y Horkheimer no hay que satanizarla pero tampoco hay que negar el efecto sedante que tiene en las masas.
Insisto, todo en su justa medida, cualquier evento que haya si las personas le dan su justa dimensión. El mundo está globalizado por qué lo que sucede en Brasil no le va a molestar a un mexicano y qué decir de las redes sociales, aquí mismo en España un grupo de personas se han organizado de manera muy ágil y han convertido lo que fluía por fb en asambleas y han logrado 4 eurodipotados y están por convertirse en una tercer o cuarta fuerza política en el escenario nacional.
No conozco gente que no se le mueva algo cuando la selección mete un gol o cuando pierden se ensañen en mostrar los errores de los técnicos o de cualquier pendejada y de esta manera ocultar que tambien les gusta.
Como no indignarse cuando se le escucha a una de las organizadoras del mundial que en Brasil lo que se podía robar ya se había robado, son chingaderas.
No estamos de acuerdo como muchas veces, pero espero que no borres mi comentario jajajaja y que cambies la pinche letra de aquí porque me quedaré ciega cuando vuelva a escribir.
Te quedas corta al decir que México es "distraído".
 


A las 9:00 a.m., Blogger Orizschna said........
No tengo porque borrar tu comentario, la moderación se debe a personas innecesarias en mi vida que de repente dejan opiniones innecesarias aquí y como soy dictadora de mi blog, he ahí jajajaja.
Respeto tu opinión Gaby, no pensamos igual -ni en este tema ni en otros tantos-, y para mí todo se reduce a eso: respeto.
Respecto de la letra, en Google Chrome no chinga la vista -al menos la mía-, fondo negro con letras blancas no son tan castrantes en mi mundo jajajaja.
Saludos hasta allá!
 





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